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Drones, satélites e inteligencia artificial: la nueva frontera de la seguridad marítima

11 hours ago
4 min read


Por Rodrigo Faunes y Correa.*

Cátedra de Estudios Navales y Nauticos

Saint Michael Archangel International University.


Durante siglos, vigilar el océano significaba observar el horizonte, el vigía situado en lo alto del mástil intentaba identificar velas, humo o movimientos que permitieran anticipar la presencia de otra embarcación. Hoy, la vigilancia marítima puede comenzar miles de kilómetros antes de que dos buques se encuentren.

Satélites, drones, radares, sistemas automáticos de identificación e inteligencia artificial están transformando profundamente la manera en que observamos los océanos. Pero esas mismas tecnologías que permiten aumentar la seguridad también pueden ser utilizadas por actores irregulares.

Un océano cada vez más visible

Uno de los grandes cambios de las últimas décadas es la enorme cantidad de información disponible sobre el movimiento marítimo efectivamente el Sistema de Identificación Automática, conocido como AIS, permite transmitir datos básicos sobre posición, rumbo y velocidad de muchas embarcaciones, esta información mejora significativamente la seguridad de la navegación, también permite a autoridades, compañías navieras y operadores portuarios conocer con mayor precisión lo que ocurre en determinadas zonas.

Los satélites complementan esta información, Sistemas ópticos y de radar pueden observar extensas superficies oceánicas, incluso cuando las embarcaciones intentan reducir su visibilidad electrónica. La consecuencia: los océanos siguen siendo inmensos, pero cada vez resulta más difícil navegar completamente fuera de observación.


El problema de la información abierta

La información marítima no es utilizada exclusivamente por gobiernos y armadas, buena parte de ella puede ser consultada mediante plataformas comerciales esto genera una importante paradoja la cual es que una herramienta creada para mejorar seguridad y transparencia puede proporcionar también información útil a quien intenta identificar objetivos vulnerables.

Un actor irregular podría analizar rutas, velocidades, frecuencias de navegación y movimientos de determinados buques, el antiguo pirata necesitaba observar físicamente el horizonte, el pirata moderno puede comenzar su búsqueda observando una pantalla.


El papel de los drones

Los vehículos aéreos no tripulados han transformado radicalmente la vigilancia, un dron puede explorar áreas extensas sin arriesgar inmediatamente una tripulación, puede transmitir imágenes en tiempo real, seguir embarcaciones y proporcionar información precisa sobre movimientos en zonas costeras. Los sistemas más avanzados pueden permanecer durante largos períodos en el aire, asi mismo otros vehículos no tripulados operan directamente sobre o bajo la superficie del mar, esto permite imaginar redes de vigilancia integradas por satélites, aeronaves, drones, boyas inteligentes y sistemas submarinos, pero nuevamente aparece el problema de la doble utilización. Las mismas tecnologías pueden ser empleadas por organizaciones criminales, grupos armados o fuerzas irregulares.

Drones Marítimos Fuente: AP.
Drones Marítimos Fuente: AP.

Inteligencia artificial y océanos

La verdadera transformación ocurre cuando enormes volúmenes de información pueden analizarse automáticamente, una persona difícilmente podría seguir simultáneamente miles de embarcaciones sin embargo un sistema de inteligencia artificial sí puede hacerlo, los algoritmos pueden identificar comportamientos anómalos, trayectorias poco habituales, cambios repentinos de velocidad o movimientos compatibles con actividades sospechosas, esto tiene aplicaciones evidentes para combatir contrabando, pesca ilegal, tráfico de personas y piratería, es así como la IA puede convertirse así en una herramienta fundamental de la llamada conciencia del dominio marítimo, no se trata solamente de observar el océano sinó de comprender qué está ocurriendo en él.


La nueva asimetría tecnológica

Existe, sin embargo, una transformación aún más profunda, dado que muchas tecnologías que antiguamente estaban disponibles exclusivamente para las fuerzas armadas ahora pueden adquirirse comercialmente como comunicaciones satelitales, sistemas de posicionamiento, drones y herramientas de análisis digital son cada vez más accesibles esto significa que un actor pequeño puede disponer de capacidades de información que antiguamente requerían una infraestructura estatal considerable, la diferencia entre una gran potencia naval y un grupo irregular continúa siendo enorme pero la diferencia en acceso a determinadas tecnologías se ha reducido y esto modifica la naturaleza de la seguridad marítima.

Del catalejo al algoritmo

Si observamos quinientos años de historia naval, encontramos una evolución extraordinaria, el corsario buscaba objetivos mediante navegación, conocimiento de rutas y observación directa sin embargo el pirata moderno comenzó a utilizar comunicaciones avanzadas, GPS y embarcaciones rápidas, éste actor irregular del futuro podría combinar información satelital, drones autónomos y sistemas de inteligencia artificial, el principio estratégico, continúa siendo sorprendentemente similar. En primer lugar encontrar al adversario, identificar su vulnerabilidad, atacar en el momento adecuado y evitar una confrontación directa con una fuerza superior. vemos así que la tecnología cambia pero la lógica permanece.


El gran desafío: proteger sin perder libertad

El desarrollo de sistemas de vigilancia marítima plantea además una cuestión ética y jurídica a considerar, aumentar la seguridad implica recopilar cada vez más información, pero el comercio internacional depende también de principios como libertad de navegación, privacidad comercial y cooperación entre estados, el desafío será encontrar un equilibrio entre vigilancia y libertad, la tecnología puede permitir observar prácticamente todo, lo cual no significa necesariamente que todo deba ser vigilado sin límites, con esto en la mira, la seguridad marítima del futuro requerirá no solamente ingenieros y militares también necesitará juristas, especialistas en ética, historiadores, estrategas y profesionales capaces de comprender las consecuencias políticas de las nuevas tecnologías.


Una nueva etapa de la historia naval

Como en casi todas las instancias la inteligencia artificial no elimina los antiguos problemas del mar los transforma. Por ejemplo la piratería, contrabando, espionaje, guerra irregular y competencia entre potencias continúan existiendo pero ahora se desarrollan dentro de un entorno donde la información circula casi instantáneamente, quizás el cambio más importante sea precisamente ese. Durante siglos, dominar el mar significaba principalmente disponer de barcos, en el siglo XXI, dominar el mar significará también dominar la información que describe lo que ocurre sobre él, el antiguo vigía observaba el horizonte con un catalejo el vigía contemporáneo puede ser un algoritmo procesando millones de datos.

Y en esa transición se encuentra una de las grandes transformaciones de la seguridad marítima de nuestro tiempo.


*Rector de la STMAIU, Capitán DP (DGTM Chile), Ingeniero en Informática, Licenciado en Derecho, Analista Internacional y Vocal para Chile de la Delegación Internacional de la Real Liga Naval Española.

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